¿Dónde estaba “la civilización” cuando esa madre quedó sola? Al final, solo un Apache actuó. Las historias del oeste siempre desnudan las verdaderas lealtades.
Qué curioso… los que llaman “salvajes” a los Apaches nunca están cuando se necesita humanidad. Estas historias del oeste lo dejan claro.
La dejaron morir en la nada, pero todos dicen tener principios. Las historias del oeste sacan a la luz la hipocresía de muchas comunidades.
¿Por qué nadie se pregunta cómo terminó ahí? Tal vez el silencio de los “buenos” es más violento que cualquier flecha. Las historias del oeste no mienten.
El verdadero salvaje no es quien vive en el bosque… sino quien abandona sin mirar atrás. Estas historias del oeste incomodan porque dicen la verdad.
¿Y si el cazador fue más humano que los que se llamaban “padres de familia”? Estas historias del oeste son un espejo muy incómodo.
Si hubiera muerto ahí, nadie lo habría contado. Pero claro, ahora todos opinan. Las historias del oeste no necesitan filtros: necesitan memoria.
La historia hubiera terminado en tragedia si no fuera por “el enemigo”. ¿Quién es realmente el enemigo en estas historias del oeste?
Qué fácil juzgar al Apache… hasta que salva lo que otros dejaron morir. Estas historias del oeste son justicia poética.
¿Moribunda y sola… en plena caza? ¿O alguien la dejó ahí a propósito? Las historias del oeste tienen más preguntas que respuestas.