Ese coche no frenó… porque las neuronas tampoco.
Pensó que era Rápido y Furioso, terminó Lento y Doloroso.
El karma llegó más rápido que la grúa.
Ese giro fue patrocinado por la estupidez.
Airbags: 1, Ego del conductor: 0.
El semáforo dijo rojo, él escuchó “a ver qué pasa”.
No fue un choque, fue una audición para los Darwin Awards.
Quiso adelantar, terminó adelantando su cita con el mecánico.
La física no perdona, y menos a idiotas con volante.
Ese “atajo” fue directo al desguace.