Qué triste, dieron años de su vida a la televisión y al final nadie los recuerda.
No es culpa de la industria, ellos mismos malgastaron su dinero.
Injusto que mientras las televisoras ganaron millones, sus estrellas terminaron olvidadas.
Muchos vivieron como reyes y nunca pensaron en ahorrar, ahora pagan las consecuencias.
La fama en México es ingrata, hoy te aplauden y mañana ni te conocen.
No hay excusa, con tanta riqueza pudieron asegurar su futuro.
Debería existir un fondo de apoyo para los actores veteranos que lo dieron todo.
Algunos abusaron de vicios y excesos, no fue la televisión quien los arruinó.
La verdadera pobreza es que el público olvide tan rápido a sus ídolos.
Así es la vida de celebridad: un día brillas en la pantalla y al siguiente te hundes en el anonimato.